Historia

Allá por el 1971, cuando la informática todavía no había sufrido su gran boom, las personas que hacían uso de ella, en ámbitos
universitarios y empresariales, creaban y compartían el software sin ningún tipo de restricciones.

Con la llegada de los años 80 la situación empezó a cambiar. Las computadoras más modernas comenzaban a utilizar sistemas
operativos privativos, forzando a los usuarios a aceptar condiciones restrictivas que impedían realizar modificaciones a dicho
software.

En caso de que algún usuario o programador encontrase algún error en la aplicación, lo único que podía hacer era darlo a conocer a la empresa desarrolladora para que esta lo solucionara. Aunque el programador estuviese capacitado para solucionar el problema y lo desease hacer sin pedir nada a cambio, el contrato le impedía que mejorase el software.

Esta situación provocó la destrucción de comunidades cooperativas donde el software era compartido y cualquiera podía mejorarlo sin restricciones.

El modelo de desarrollo de aplicaciones propietarias, a pesar de generar situaciones anti-sociales, se impuso con tal fuerza que en la actualidad hay aún personas convencidas de que no hay otra forma de hacer negocio.

Durante la etapa de transición al modelo privativo, Richard M. Stallman, trabajador del laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT (Massachusetts Institute of Technology), se percató que la sociedad estaba cambiando peligrosamente.

El mismo Richard Stallman cuenta que por aquellos años, en el laboratorio habían recibido una impresora donada por una empresa externa. El dispositivo, que era utilizado en red por todos los trabajadores, parecía no funcionar a la perfección dado que cada cierto tiempo el papel se atascaba.

Como agravante, no se generaba ningún aviso que se enviase por red e informase a los usuarios de la situación.

La pérdida de tiempo era constante, ya que en ocasiones, los trabajadores enviaban por red sus trabajos a imprimir y al ir a buscarlos se encontraban la impresora atascada y una cola enorme de trabajos pendientes.

Richard Stallman decidió arreglar el problema, e implementar el envío de un aviso por red cuando la impresora se bloqueara.
Para ello necesitaba tener acceso al código fuente de los controladores de la impresora.

Pidió a la empresa propietaria de la impresora lo que necesitaba, comentando, sin pedir nada a cambio, que era lo que pretendía realizar. La empresa se negó a entregarle el código fuente.

En ese preciso instante, Richard Stallman se vio en una encrucijada, debía elegir entre aceptar el nuevo software privativo firmando acuerdos de no revelación y acabar desarrollando más software privativo con licencias restrictivas, que a su vez deberían ser más adelante aceptadas por sus propios colegas.

Richard Stallman se negó a aceptar el nuevo software privativo, dado que este le obligaría a firmar acuerdos de no revelación. Quería evitar acabar contribuyendo a la expansión de ese tipo de software, el cual solo conseguía generar una sociedad más dividida y con menos libertades.

Abandonó el MIT en 1984, para evitar problemas de propiedad del software, e inició un proyecto para intentar formar una
comunidad de personas, en las que compartir el código volviese a ser algo natural.

El proyecto fue denominado GNU (GNU’s Not Unix), su finalidad era la construcción de un sistema operativo compatible con UNIX pero completamente libre.

Más tarde construiría junto a diversos hackers de su entorno lo que se conoce actualmente como la Free Software Foundation, una fundación sin ánimo de lucro que tiene como objetivo proteger y defender el software libre y sus usuarios/programadores.

El primer programa desarrollado fue GNU Emacs, un editor extensible mediante LISP.

Richard Stallman, inspirándose en algunos emails donde observó que se utilizaba el copyright para permitir a otros usuarios
realizar copias del contenido, decidió elaborar una licencia de uso, que estableciera ciertas reglas para asegurar la libertad de su
editor Emacs. De este modo se podrían evitar problemas con programadores no solidarios que decidiesen coger código libre,
modificarlo, distribuirlo en formato binario y no compartir dichos cambios después.

La licencia fue llamada GNU Emacs License (desarrollada en consulta con el especialista en leyes de propiedad intelectual Mark Fischer en el 1985), la cual establecía un contrato en el que se ofrecía el programa garantizando las mayores libertades posibles y animaba a otros programadores a adoptar dicha licencia.

El segundo programa desarrollado fue el depurador GNU Debugger. Este también necesitaba una licencia y GNU Emacs License encajaba a la perfección. Por tanto decidió renovar dicha licencia dotándola de un nombre más genérico (cosa que ya había sido demandada por diversos usuarios que querían usar la licencia en sus creaciones), así nació la GNU General Public License (GPL) que en 1989 vio la luz con la versión 1.0.

Sobre la misma época (1989), en el Computer Science Research Group (CSRG) de la Universidad de California en Berkeley
poseían toda una serie de aplicaciones, desarrolladas con el objetivo de mejorar UNIX, que formaron lo que se conoce como
“BSD Unix”.

Esas aplicaciones y mejoras fueron desarrolladas mediante contratos con DARPA pero depuradas y mantenidas por hackers
comunicados por red. Sin embargo, hasta finales de los 80 no fue liberado parte del código con licencia BSD (licencia libre con
matices diferentes a la GPL).

No obstante, en ese primer periodo aún existían herramientas propietarias vitales para el sistema y no podían ser redistribuidas (sólo se entregaban a los poseedores de una licencia de UNIX original). Estas fueron reescritas más adelante bajo una licencia libre.

Durante los años 90 empezaron a surgir muchas iniciativas libres. Gracias a la diversificación de Internet se dieron grandes
facilidades para construir comunidades con estas características.

Es especialmente interesante el caso de X Window System, cuyo código fue el primer caso de software libre fundado por un
consorcio de empresas y el cual aún perdura.

Entre 1991 y 1992 dos nuevos proyectos marcaron el rumbo del software libre:

En California, Bill Jolitz estaba implementando las partes que faltaban de la distribución Net/2 (distribución resultado del
intento de CSRG de Berkeley de disponer de una versión de BSD Unix libre de licencias propietarias). El resultado de Bill obtuvo el nombre de 386BSD el cual incluía un completo núcleo más diversas utilidades bajo licencia BSD.

Más tarde, el código de 386BSD daría lugar a NetBSD, FreeBSD y OpenBSD.

En Finlandia, Linus Torvalds, estudiante de informática de la universidad de Helsinki, decidió realizar la cuantiosa inversión de 3500$ para adquirir un nuevo PC 386 (33 Mhz, 4MB de RAM). El pago lo realizaría a plazos pues no disponía de tal cantidad de dinero en efectivo.

 

Fuente:

Guía Ubuntu GNU/Linux
Versión Hoary
01/05/2005
Sergio Blanco Cuaresma
http://www.marblestation.com